miércoles, 23 de septiembre de 2015

CONOCE LA VIDA DE LOS SANTOS, HOY SAN PÍO DE PIETRELCINA


El padre Francesco Forgione nació en Pietrelcina, provincia de Benevento, el 25 de mayo de 1887. Sus padres fueron Horacio Forgione y María Giuseppa. Creció dentro de una familia humilde, pero como un día él mismo dijo, nunca careció de nada.

A los cinco años se le apareció el Sagrado Corazón de Jesús, quien posó su mano sobre la cabeza del niño. El pequeño, a su vez, prometió a San Francisco que sería un fiel seguidor suyo. Desde entonces su vida quedó marcada y empezó a tener apariciones de la Santísima Virgen.

Prefería pasar el tiempo en oración y el estudio porque entendía el sacrificio que sus padres hacían para que recibiera una buena formación.

A los 15 años, decidió ingresar a la Orden Franciscana de Morcone y tuvo visiones del Señor en la que se le mostró las luchas que tendría que pasar contra el demonio. “Yo estaré protegiéndote, ayudándote, siempre a tu lado hasta el fin del mundo”, le dijo Jesucristo.

El 10 de agosto de 1910 fue ordenado sacerdote. Poco tiempo después, le volvieron las fiebres y los dolores que lo aquejaban. Entonces fue enviado a Pietrelcina para que su salud se restableciera.

En 1916 visitó el Monasterio de San Giovanni Rotondo. El Padre Provincial, al ver que su salud había mejorado, le mandó que retornase a ese convento en donde recibió la gracia de los estigmas.

“Era la mañana del 20 de septiembre de 1918. Yo estaba en el coro haciendo la oración de acción de gracias de la Misa… se me apareció Cristo que sangraba por todas partes. De su cuerpo llagado salían rayos de luz que más bien parecían flechas que me herían los pies, las manos y el costado”, describió el P. Pío a su director.

“Cuando volví en mí, me encontré en el suelo y llagado. Las manos, los pies y el costado me sangraban y me dolían hasta hacerme perder todas las fuerzas para levantarme. Me sentía morir, y hubiera muerto si el Señor no hubiera venido a sostenerme el corazón que sentía palpitar fuertemente en mi pecho. A gatas me arrastré hasta la celda. Me recosté y recé, miré otra vez mis llagas y lloré, elevando himnos de agradecimiento a Dios”, añadió.

Cierto día, una abuelita le llevó a su nieta llamada Gema, que había nacido sin pupilas. El P. Pío la bendijo e hizo la señal de la cruz sobre sus ojos. La niña recuperó la vista, sin necesidad de tener pupilas. Más adelante, Gema entró a la vida religiosa.

El 9 de enero de 1940 animó a sus grandes amigos espirituales a fundar un hospital que se llamaría “Casa Alivio del Sufrimiento”. La cual se inauguró el 5 de mayo de 1956 con la finalidad de curar al enfermo en lo físico y espiritual.
Según fuentes que no se han podido confirmar, San Juan Pablo II siendo un joven sacerdote visitaba al Padre Pío para confesarse y en una de esas ocasiones, estando en trance le dijo al futuro Sumo Pontífice: “Vas a ser Papa”.

El Padre Pío partió a la Casa del Padre un 23 de septiembre de 1968 después de murmurar por largas horas “¡Jesús, María!”.

San Juan Pablo II, durante su canonización el 16 de junio del 2002, dijo de él: “Oración y caridad, esta es una síntesis sumamente concreta de la enseñanza del padre Pío, que hoy vuelve a proponerse a todos”.

domingo, 20 de septiembre de 2015

XXV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B

Celebramos hoy el XXV Domingo del Tiempo Ordinario. Jesús nos va a decir que todo lo que hemos aprendido hasta ahora servía para poco, para casi nada. Nos pide que seamos como niños, mientras que nosotros deploramos la inocencia y la fragilidad de un niño. Preferimos la fuerza y el poder que exhiben muchos adultos. Nos pide, asimismo, que seamos los últimos, cuando nosotros hemos sufrido tanto por sentirnos los peores, los últimos, dentro de un grupo. ¿Servir, ser sirvientes…? ¿Para eso hemos estudiado y trabajado tanto? Jesús le dijo a Nicodemo que debía nacer de nuevo. Y algo muy parecido nos quiere decir ahora a nosotros. Nuestras propias contradicciones nos llevan a pensar que no merece la pena afanarse por tanto, por mucho de lo que apenas nos produce felicidad. 

Nunca nos tiene que dar pena mostrar la cara más bonita de nuestra vida cristiana: nuestra forma de ver el mundo, las personas o los acontecimientos. En la liturgia de hoy, la segunda lectura, nos indica cuales son los caminos que conducen al hombre a su ruina, a no ser felices. Finalmente, Jesús nos recordará que seguirle es difícil, pero que, el día de mañana, veremos el valor de todo lo realizado en su nombre

La Primera Lectura (Sab
.2, 12. 17-20)nos presenta la confrontación entre dos formas de orientarse en la vida. El justo confía en Dios al ser perseguido y su conducta resulta incómoda para el que obra el mal; los impíos, en cambio, se plantean hacer el mal a cualquier precio.

En el Salmo (53) "El Señor sostiene mi vida" el salmista invoca con urgencia la ayuda de Dios contra los ataques de sus enemigos y expresa la confianza plena del Señor en que el le va a auxiliar. Es una oración confiada ante los peligros y las tribulaciones, que nos puede y debe servir de ejemplo a nosotros hoy para confiar en Dios Nuestro Padre y pedirle que no ayude siempre.

En la Segunda Lectura (St.3,16 - 4, 3) el apóstol Santiago recuerda que sólo quien busca la paz puede ofrecer paz y dar frutos de justicia. De ahí que proponga el no luchar por conseguir el poder sino, más bien, gastar las fuerzas y las energías en conseguir la fraternidad y la paz entre los hombres como la meta para una comunidad cristiana.

El Evangelio (Mc 9, 29-36) nos presenta a Jesús que sigue instruyendo a los suyos ante los acontecimientos que se avecinan de su entrega y muerte en cruz. Pero los discípulos están más preocupados por saber el lugar que ocuparán cuando llegue el Reino que en entender la propuesta del Maestro. También a ellos les queda camino por andar. 


Ayúdame,Señor a servir, 
aunque no sea recompensado.
A no ser envidioso y conformarme con lo que tengo.
A no ser rival de nada y ser hacedor de paz.
A no buscar sólo mi interés y también el de los demás.
A ser fuerte cuando las dificultades 
salgan a mi encuentro.
A luchar por lo que de verdad 
merezca la pena.
A no apartarme de Ti cuando algunos intenten hacerlo.
AYUDAME, SEÑOR

viernes, 18 de septiembre de 2015

¿QUIERES FORMAR PARTE DE NUESTRO CORO JUVENIL PARROQUIAL?


¿Cuál es nuestro propósito?

Nuestro propósito es que tras la Primera Comunión, los/as niños/as de entre 10 y 15 años, puedan seguir participando de las actividades parroquiales,como por ejemplo la celebración de la Eucaristía, para que no pierdan su conexión con ella, y se sientan acogidos, a través de un grupo que continúe y acompañe su crecimiento cristiano.

Al pertenecer a este grupo, participarán en la Eucaristía acompañando con sus cantos las misas familiares con los pequeños de catequesis de primera comunión, además seguirán su formación cristiana no solo será teórica sino que se llevará a la práctica, empleando dinámicas grupales, participativas y divertidas, con actividades entretenidas y variadas. 

Uno de nuestros objetivos es conducirlos y acompañarlos hasta el Sacramento de la Confirmación. Y en este camino, les ayudaremos a que descubran y aprendan lo que significa ser un verdadero cristiano, "haciéndolo", "practicándolo, y "experimentándolo" por ellos mismos en sus vidas, entre ellos y fuera del grupo. También,a que aprendan a convivir y relacionarse con sus compañeros al estilo de Jesús; compartiendo lo que son y los valores que tienen con los demás, descubriéndose a sí mismos con las riquezas que Dios les ha dado. Aprendiendo a poner en práctica los valores propios del Evangelio, allí donde se encuentren, en medio de esta sociedad, llevando su alegría e ilusión a través de la música.

Todos los niños y niñas que quieran formar parte de este grupo/coro, y que tengan una edad comprendida entre 10 y 15 años puede apuntarse el próximo sábado asistiendo a los salones parroquiales a las 17:00h. de la tarde.

¡Os esperamos!

lunes, 14 de septiembre de 2015

FIESTA DE LA EXALTACIÓN DE LA SANTA CRUZ.


La Iglesia celebra hoy, 14 de septiembre, la veneración a las reliquias de la cruz de Cristo en Jerusalén, tras ser recuperada de manos de los persas por el emperador Heráclito. 

Según manifiesta la historia, al recuperar el precioso madero, el emperador quiso cargar una cruz, como había hecho Cristo a través de la ciudad, pero tan pronto puso el madero al hombro e intentó entrar a un recinto sagrado, no pudo hacerlo y quedó paralizado. El patriarca Zacarías que iba a su lado le indicó que todo aquel esplendor imperial iba en desacuerdo con el aspecto humilde y doloroso de Cristo cuando iba cargando la cruz por las calles de Jerusalén.

Entonces, el emperador se despojó de su atuendo imperial, y con simples vestiduras, avanzó sin dificultad seguido por todo el pueblo hasta dejar la cruz en el sitio donde antes era venerada. Los fragmentos de la santa Cruz se encontraban en el cofre de plata dentro del cual se los habían llevado los persas, y cuando el patriarca y los clérigos abrieron el cofre, todos los fieles veneraron las reliquias con mucho fervor, incluso, se produjeron muchos milagros.

domingo, 13 de septiembre de 2015

XXIV DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B



Celebramos hoy, el XXIVº Domingo del Tiempo Ordinario, el Señor en este día, nos preguntará: “¿Quién soy yo?” Esta pregunta nos la hace a todos a la vez, y también a cada uno de nosotros en la intimidad, quién creemos que es Él y que creemos sobre Él. En la pregunta de Jesús está implícito también si creemos en Él mediante la fe, la esperanza y el amor. Ojalá, que con nuestras obras, palabras, conocimiento y oración, podamos responderle: Tú eres, el hijo de Dios vivo.
Nuestro camino, a veces será duro, pero el Señor, nos dará la fuerza necesaria para seguir en el camino de la fe con valentía.


La liturgia de este domingo, nos invitan a dirigirnos al Señor con una verdad y sinceridad de nuestra vida. Entre otras cosas, con las buenas obras, el testimonio de fe y el conocimiento de Jesús, sabremos si nuestra fe es auténtica o solamente un adorno en nuestra vida.

En la Primera Lectura (Is. 50, 5-10a) Isaías, coloca el mensaje de Dios en una situación de soledad y persecución, pero es admirable ver la gran confianza y disponibilidad del profeta. Él, no hace oídos sordos, no se excusa, no se echa atrás. Él se enfrenta a cara descubierta, confía en su Señor, sabe que es su abogado y que su ayuda llegará oportunamente.
El Salmo (114) "Caminará en presencia del Señor en el país de la vida" muestra la gratitud del salmista a Dios por haberle librado de la muerte. A nosotros, hoy, nos ayuda a dar gracias a Dios, nuestro Padre, porque no nos ha abandonado ni nos abandona en los momentos de peligro.

En la Segunda Lectura (St 2, 14-18)se nos recuerda que la fe del cristiano se manifiesta ante todo en las obras y, en especial, en el servicio a los hermanos más desheredados;  las obras nacen de la vida y son signo de una opción seria por Cristo; ya que la acción y la contemplación no pueden separarse.

El Evangelio (Mc 8, 27-35) se enmarca en los inicios del viaje de Jesús a Jerusalén. Aquí se plantea la pregunta por la identidad de Jesús. Pedro proclama su fe, y, a continuación, es increpado por su Maestro porque piensa como los hombres y no según los proyectos de Dios. Jesús es el Siervo del Señor que tiene que padecer, como ya lo anunciara el profeta Isaías.



Tú eres el hijo de Dios,
y nosotros hermanos en la fe.
Caminando por tus senderos,
escuchando tus Palabras,
viviendo en el Espíritu Santo.
Tú eres el Mesías,
el que nos salva cuando nos perdemos,
el que nos levanta cuando caemos,
el que nos fortalece cuando nos debilitamos.
Tú eres el hijo de Dios,
el que envía el Padre para que le veamos,
el que envía el Padre para que le amemos,
el que envía el Padre para que le adoremos,
el que envía el Padre para que te sigamos.
Tú eres el Mesías.

Amén

martes, 8 de septiembre de 2015

HOY CELEBRAMOS LA NATIVIDAD DE LA VIRGEN MARÍA.

La Iglesia recuerda el día del nacimiento de la Virgen María cada 8 de septiembre. El Evangelio no nos da datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala Nazareth como cuna de María.

La celebración de la fiesta de la Natividad de la Santísima Virgen María, es conocida en Oriente desde el siglo VI. Fue fijada el 8 de septiembre, día con el que se abre el año lit
úrgico bizantino, el cual se cierra con la Dormición, en agosto. En Occidente fue introducida hacia el siglo VII y era celebrada con una procesión-letanía, que terminaba en la Basílica de Santa María la Mayor.

Tenemos razones muy válidas para honrar el nacimiento de la Madre de Dios, por medio de la cual todo el género humano ha sido restaurado y la tristeza de la primera madre, Eva, se ha transformado en gozo”, decía San Juan Damasceno (675-749) en una hermosa homilía pronunciada un 8 de septiembre en la Basílica de Santa Ana(Jerusalén).

“¡Oh feliz pareja, Joaquín y Ana, a ustedes está obligada toda la creación! Por medio de ustedes, en efecto, la creación ofreció al Creador el mejor de todos los dones, o sea, aquella augusta Madre, la única que fue digna del Creador”, añadía el Santo y Doctor de la Iglesia.

En los Evangelios no se dan datos del nacimiento de María, pero hay varias tradiciones que hablan de ello. Algunas, considerando a María descendiente de David, señalan su nacimiento en Belén. Otra corriente griega y armenia, señala a Nazareth como cuna de María. Sin embargo, ya en el siglo V existía en Jerusalén el santuario mariano situado junto a los restos de la piscina Probática (de las ovejas). Allí, debajo de la hermosa iglesia románica levantada por los cruzados y que aún existe (la Basílica de Santa Ana), se hallan los restos de una basílica bizantina y unas criptas excavadas en la roca que parecen haber formado parte de una vivienda que se ha considerado como la casa natal de la Virgen.


Esta tradición, fundada en apócrifos muy antiguos, como el llamado Protoevangelio de Santiago (siglo II), se vincula con la convicción expresada por muchos autores acerca de que Joaquín, el padre de María, fuera propietario de rebaños de ovejas. Estos animales eran lavados en piscina probática antes de ser ofrecidos en el templo.

Todos estos datos históricos corroboran el profundo amor mariano de los primeros cristianos y la importancia de la fiesta que se celebra hoy, en la que la Iglesia conmemora el Nacimiento de la Madre de Dios.

“Hoy emprende su ruta la que es puerta divina de la virginidad. De Ella y por medio de Ella, Dios, que está por encima de todo cuanto existe, se hace presente en el mundo corporalmente”, explicaba San Juan Damasceno.

“Sirviéndose de Ella, Dios descendió sin experimentar ninguna mutación, o mejor dicho, por su benévola condescendencia apareció en la Tierra y convivió con los hombres".

domingo, 6 de septiembre de 2015

COMIENZO DEL NUEVO CURSO DEL GRUPO DE CONFIRMACIÓN // CORO JUVENIL DE LA PARROQUIA

El pasado sábado día 5 de Septiembre, el Grupo de Confirmación, a su vez componentes del Coro Juvenil Parroquial de Sta. Mª Micaela, se dieron cita tras las vacaciones, para realizar entre otras cosas con muchas ganas e ilusión los ensayos preparatorios para participar como de costumbre en la Misa Familiar de 19:00 hrs. a partir del próximo 19 de septiembre.



INSCRIPCIÓN A LA CATEQUESIS PARA NIÑOS DE 2º Y 3º DE PRIMARIA.


SE COMUNICA QUE A PARTIR DEL MARTES DÍA 8 DE SEPTIEMBRE EN HORARIO DE 11:30 A 12:30 Y DE 18:30 A 19:30 SE PODRÁN RECOGER LAS SOLICITUDES PARA LA INSCRIPCIÓN A LA CATEQUESIS PARA LOS NIÑOS DE 2º Y 3º DE PRIMARIA EN LA PARROQUIA DE STA. MARÍA MICAELA ( LA BAJADILLA)

LA FECHA LÍMITE PARA ENTREGAR EN LA PARROQUIA LAS SOLICITUDES SERÁ EL DÍA 17 DE SEPTIEMBRE. 

LAS LISTAS DE LOS GRUPOS SE PONDRÁN EN EL SALÓN PARROQUIAL EL MARTES DÍA 22 DE SEPTIEMBRE DE 17:00H. A 18:30H.

XXIIIº DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO. CICLO B

Celebramos hoy el XXIIIº Domingo del Tiempo Ordinario, y nos reunimos un domingo más, para celebrar el “paso” y la presencia del Señor entre nosotros. Nuestro Dios viene en persona y se hace salvación para cada uno de nosotros. Dios está deseando curarnos; sólo necesita y espera encontrarnos con el corazón abierto y dispuesto a acogerle.


Dios es Salvación y vida, su presencia siempre es un cambio para el que cree y espera en Él. Por ello mismo, si creemos en Él, todos somos iguales, somos hermanos. Que el Evangelio de este día, además, nos ayude a escuchar y pensar siempre en lo que Dios quiere de nosotros.

En la Primera Lectura (Is. 35, 4-7a) el profeta Isaías proclama, con gozo y fuerza, el nuevo mundo que Dios proyecta. Las dificultades y limitaciones humanas son vencidas por la fuerza de Dios que se hace presente en medio de los hombres ofreciendo su salvación. En un ambiente cargado de desaliento, desesperanza, limitaciones, se recibe como un baño de agua fresca la palabra consoladora del Profeta. ¡Sed fuertes, no temáis!

El Salmo (145) " Alaba, alma mía, al Señor"  describe a Dios como un Padre que muestra una clara predilección por los pobres y marginados, circunstancia que predicó Cristo y que no era tan frecuente en el Antiguo Testamento.

En la Segunda Lectura (St. 2, 1-5) las palabras del apóstol Santiago recuerdan la importancia que a los ojos de Dios tienen los pobres y desheredados de este mundo: Dios ha invertido los valores, pues para Él, ellos son los primeros, los elegidos y los preferidos. Dios ha escogido a la gente que el mundo no aprecia.

En el Evangelio (Mc 7, 31-37) Jesús se muestra como un hombre abierto y sin fronteras, que mira al ancho mundo y más allá de su tierra. El sordomudo es la imagen de los discípulos que van mostrando su incapacidad de entender la buena noticia; es Jesús quien tiene que abrir sus oídos y desatar su lengua. Y es, también, la imagen del creyente de hoy: parece que vivimos incomunicados y que sólo nos escuchamos a nosotros mismos. 
Jesús con estos signos quiere reiterarnos que la acción milagrosa sólo tiene significado para el que cree, ya que el hombre es libre de aceptar o rechazar la gracia que se le ofrece.



Abre mis oídos, Señor,
para que te escuche y no me aleje de Ti.
Abre mis oídos, Señor,
para que nadie me engañe con falsas palabras.
Abre mis oídos, Señor,
para que te conozca cómo eres.
Abre mis oídos, Señor,
para que Tú me guíes y me acompañes.
Abre mis oídos, Señor,
y condúceme todos los días de mi vida

Amén